Estamos entrenados para estar atentos. Para perseguir el problema. Para hacer las preguntas correctas. Para encontrar la causa original hasta que sepamos exactamente qué es y podamos afrontarlo. Hace falta una gran cantidad de prudencia o nos podemos exceder. Podemos crear problemas donde no los hay.
Nuestras intenciones siempre son puras. Siempre queremos hacer lo correcto. Pero nosotros también tenemos la potestad de sobrepasar los límites. Así que estamos en peligro de llevar las cosas demasiado lejos. Decimos “no dañar” mientras intentamos cortar y abrir con el cuchillo.
Así que… hacemos cosas cuando deberíamos haber dejado todo como estaba. Porque es difícil admitir cuando no hay un problema que tratar. Antes de que lo hagamos mucho peor, antes de que provoquemos un daño terrible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario